Stepah Bodzin Off Sonar

Stephan Bodzin & Friends en el Off Sonar: MÚSICA

Stepah Bodzin Off Sonar

Dentro de la vorágine musical y fiestera con la que cada año nos apabulla el festival Sónar, la noche del jueves en Under Club, organizada por Locked, estaba marcada a fuego en nuestra technoagenda, y con toda la razón: con Stephan Bodzin a la cabeza, el batallón de artistas compuesto por Dominik Eulberg, Super Flu, Fur Coat, Marc Romboy y compañía nos hacía prometer una noche que podría quedarse grabada en nuestras memorias para siempre. Efectivamente, así fue.

Pero vayamos por partes y hablemos antes de Under Club. Hay muy pocas salas en Barcelona que suenen así (de bien, claro). Por no decir ninguna. Las frecuencias se distinguen a la perfección. Empezando por los graves (muy graves) pero limpios (muy limpios) y terminando en los medios y agudos, que se complementan perfectamente y aportan calidez hasta al tono más agudo. En dos palabras: una pasada.

Destacar también que la organización estuvo muy acertada en el reparto de artistas en las dos salas que conforman Under Club. Los amantes del techno más rítmico y percusivo tuvieron su espacio vital en la segunda sala del recinto. Por ahí desfilaron Fur Coat, Marc Romboy, Super Flu… El sonido (no nos cansamos de decirlo) era magistral.

Pero el auténtico pelotazo de la noche vino de la mano de Dominik Eulberg y Stephan Bodzin. El señor Eulberg no es un artista que se deje ver mucho por España. El año pasado por estas fechas pudimos verle en La Terrazza. Había ganas para ver al chico de Westerwald en acción, y no defraudó. No es que rayase a la altura de las expectativas, no es eso. Es que se pasó las expectativas por el arco del triunfo, ofreciendo un set SIDERAL (en mayúsculas), con ese deep melódico tan característico del germano y con su capacidad para crear atmósferas tan conmovedoras como profundas. Recordamos con especial emoción cuando sonaron Parade de Rone y Beautiful Life de Gui Boratto, mientras las lágrimas y sudor de los presentes se evaporaban en el ambiente de una sala totalmente entregada.

Luego aterrizó Stephan Bodzin con su glorioso live. O mejor dicho, despegó. Y voló. Y todos volamos con él. Su música empezó envolviendo el ambiente de la sala. Después, se introdujo en nuestros cuerpos. Y cuando llegó al corazón, toda la sala se entregó. Sin remedio. No se podía hacer otra cosa. Los pelos como escarpias. Rendidos. El galáctico de Bremen sabe cómo jugar con los ambientes, domina a la perfección los tempos, sabe cuándo parar y cuándo pisar el acelerador. Maneja al público a su antojo (y nosotros, agradecidos) y disfruta con lo que hace como un enano. El señor Bodzin volvió a llenarnos de razones de por qué es uno de los referentes del techno actual. No hay discusión al respecto.

Ay, amigos. La noche del 16 de junio de 2016 se metió en nuestro corazón y lo retorció hasta dejarlo como un trapo. Descubrimos cuál es el sentido de la música: la emoción, más allá de cualquier técnica o estilo musical. Nos ha dejado ese poso de agradecimiento melancólico que nos dejan los grandes conciertos y festivales, de algo inmenso que hemos vivido. Los allí presentes pudimos tocar el cielo con las manos. ¿Después? Pues el recuerdo convertido en piel de gallina y en sonrisas imborrables. Nada más que añadir: dank an alle y que viva la música. Punto.

Stephan Bodzin

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