La desnudez de Ástvaldur

La pregunta era directa, simple y ya se la habían formulado Marcos Hallvard y Olga Segtrygg en Berlín, ¿Quien eres? No era fácil responder a preguntas directas y con un carácter tan introspectivo cuando lo que había pretendido él era difuminar la respuesta de sus pensamientos en forma de sonidos. Así que tanto Hallvard como Segtrygg salieron con más preguntas que respuestas.

Ástvaldur fue el nombre con el que quiso pasar a ser conocido en el mundo del arte berlinés el islandés Ástvaldur Axel Þórisson. Aunque originario de Reykjavík, había pasado toda su adolescencia en una granja a 20 minutos de allí, en donde nunca dio visos de capacidades artísticas fuera de lo común, ni de sentir la necesidad de revelarse contra la autoridad. Especulaban con que la relación de los viajes que hacía con su padre por Europa cuando tenía 10 años, había acentuado la necesidad de dejar su país de origen. A pesar de no mostrar potenciales capacidades artísticas en su infancia, sería su madre la que le llevaría a una escuela de arte para niños, no siendo hasta los 12 años cuando Þórisson decidiría levantar una guitarra para tocar en bandas de rock progresivo, género que influenciaría su posterior trabajo. Su introducción al rock progresivo en la adolescencia significó la puerta de entrada a la electrónica, puerta que nunca traspasaría del todo.

«Dejar atrás el rock progresivo sería como no recordar mi infancia o no dar ningún crédito a algo que creo que me ha moldeado» Le comentó a Segtrygg. Y era precisamente eso lo que necesitaban saber. Documentos previos incidían en la influencia que las teorías de Carsten Nicolai, James Tenney o Hollis Frampton habían podido tener en su trabajo. Pero ninguna lo explicaba puesto que Ástvaldur trabajaba sin conceptos teóricos en sus creaciones sonoras, aunque dejaba la puerta abierta a su aplicación en un futuro.

El comienzo de su relevancia internacional data del 2015, año en el que decide mudarse a Berlín. Justificaba la importancia de su movimiento desde Reykjavík a la capital germana por razones artísticas.  «En comunidades como Reykjavík todo se resume en modas y grupos pequeños. Ser un músico o un artista en Islandia es difícil por la falta de influencias de lo que te rodea. Las comunidades son muy buenas, pero todo me parece que nace muy junto, lo que hace que las ideas que se desarrollan sean muy similares».

Pero también jugarían un papel importante en esta mudanza factores como la distribución o las agencias de prensa que representan a los artistas. Las mismas que quizás le invitaron a transgredir las normas establecidas para un artista experimental; compartir su trabajo en las redes sociales. Su primer EP en el sello mexicano Blaq Records daría la bienvenida también a sus nuevos perfiles en redes como Facebook, Soundcloud, Bandcamp e incluso Beatport.

«Para ser honesto, no soy muy fan de estas plataformas porque muchas de ellas están monitorizadas y hechas para pagar inversores. Pero en el mundo occidental no hay muchas más opciones para promocionar tu música o tu arte de una forma eficiente. Me gusta Bandcamp por lo fácil que resulta para los nuevos sellos y para los músicos acceder a la red de ventas. Soundcloud es otra de las buenas plataformas para subir música, pero muchas veces parece hecha más para la prensa que para los músicos. No sé realmente cuanta gente escucha música diariamente desde esta plataforma, como tampoco conozco los números de Mixcloud. Si te soy sincero no soy un gran fan de estas plataformas, pero no hay forma de evadirlas» Afirmaba tajante.

Tanto Hallvard como Segtrygg sabían por qué en el año 2015 decidió, junto a una serie de artistas, formar el colectivo artístico multidisciplinario Oqko. Conocían la visión experimental y diferente del arte que tenían todos ellos y sus ansias de estructurarse como colectivo, más que encuadrarse en una estructura rígida como sello, lo que pensaban les diferenciaba de otros movimientos con influencias cercanas. Todo funcionaba y se dirigía desde Berlín, enfocando cada año como una oportunidad de desarrollar Oqko junto con los avances técnicos y sociales que se producían, en una ciudad llena de influencias.

Atrás quedaron las respuestas enigmáticas sobre la contemplación de la percepción sonica y de lo físico de su contenido cuando, el 21 de Febrero de 2017, Oqko decide sacar el primer LP de Þórisson. Todos se preguntaban si se acabarían entonces los enigmas sobre su identidad. Lo cierto es que con lo que acabaría el release sería con los quebraderos de cabeza en Oqko acerca de la fecha de lanzamiento. El stress que le suponía lanzar un álbum tan personal a Ástvaldur hizo que se esperara un largo periodo hasta encontrar el momento que pareciese adecuado. La liberación en este aspecto y en otros muchos sería plasmada en el título del disco.

La forma del LP combinaba melodías interesantes sin gancho con un complejo diseño de sonido. «La manera en la que lo compuse y lo equilibré fue juntando por una parte las melodías en determinadas frecuencias y combinando el diseño de sonido en otras para poder ensamblarlo. Por lo tanto, aunque la melodía está producida por algo que se puede percibir como un instrumento, no está tan separada como podrías pensar del diseño de sonido» Afirmaba.

Pero más allá del aspecto formal estaba el contenido y era aquí donde Ástvaldur Axel Þórisson o simplemente Ástvaldur, se mostraba al desnudo. «Tengo mi propio concepto de este disco, que son siete temáticas diferentes. Escribí este disco con un montón de conceptos en mi mente. Esto es por fin lo que eres, dónde tu existes, cómo percibes, cómo actúas. Puedes por fin hacer algo y nada más. En este momento tú al menos piensas de una manera. No puedes saber dónde o cómo existirás en el siguiente momento. En el momento en el que hice el álbum estaba al menos en un lugar y un tiempo con ciertas ideas, pensamientos, sentimientos y percepciones. En el álbum hay muchos pensamientos, preguntas y contemplaciones generales sobre lo físico, la sexualidad y una percepción general de la vida. Un gran tema del disco es la pornografía, el sexo y la desnudez y cómo la sociedad crea un tabú en base a una percepción que quizás de otra forma no existiría. Cada canción puede entenderse por si sola, pues hablan de diferentes temas que ocupaban mis pensamientos en esa época»

Tras todo ese tiempo, Marcos Hallvard y Olga Segtrygg dieron su pregunta por contestada en forma de siete cortes de no más de cinco minutos, pero su pregunta se volvió irrelevante al conocer la respuesta. Al final todo volvía a girar sobre el veredicto colectivo a una nueva pregunta, ¿Quién es Ástvaldur para el público?

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