Foto de archivo de Mondo Disko

El regreso de Mondo Disko: «La nueva normalidad»

Este fin de semana finalizaban en la Comunidad de Madrid las restricciones de aforo y con ellas poder bailar en las pistas de baile, guardando las medidas de seguridad con las mascarillas puestas.

Este sábado 9 de octubre compramos la entrada para la fiesta que Mondo Disko tenía preparada para su reapertura, por fin casi sin restricciones. Estábamos deseando comprobar de primera mano cómo la noche madrileña se reactivaba después de esta situación de «nueva normalidad».

Llegamos sobre las 24:00, no colocamos al final de una larga fila de jóvenes ansiosos por poder entrar a bailar. En ese momento ya intuimos lo que se avecindaba dentro: Parece que medio Madrid ha salido hoy.

Una vez en la puerta de acceso, los porteros nos obligan a sacar los teléfonos móviles y ponen varias pegatinas negras para tapar los objetivos de las cámaras, disuadiendo que nadie pueda hacer cualquier tipo fotografía o grabaciones de nada de lo que ocurre allí dentro.

En un inicio pensamos: “puede que ésta sea la nueva normalidad”. Pero algo no nos encaja. Después de tantos años saliendo por clubes de diferentes países y ciudades esta era una situación inédita. ¿Será el modelo de la discoteca berlinesa Berghain trasladado a Madrid?

Foto de archivo de Mondo Disko

Bajamos las escaleras y ya comenzamos escuchar el techno oscuro de Uncle Fon calentando la pista. La discoteca no está llena todavía, aunque no tarda mucho en hacerlo. Recorremos la sala y comprobamos que la mayoría de gente no lleva puesta la mascarilla y tampoco nadie les llama la atención por ello.

Vemos al personal de seguridad recorriendo la sala comprobando que se cumpla la norma de que nadie realice ninguna grabación. Parecen estar más preocupados por los móviles que por velar por la seguridad de la sesión y de los asistentes. ¡Hasta llevan un puntero laser con el que apuntan a la cara de todo aquel que se disponga desafiar o hacer el amago de saltarse la norma!

De hecho, pudimos ver cómo echaban a un chico que más tarde nos encontramos fuera, y que nos explica que ha sido amenazado por uno de los porteros con recibir “una hostia” si no para de grabar, y al que le hacen borrar todo el contenido que había grabado. El chico, para evitar problemas, por lo visto accedió, aunque los modales y amenazas no le sentaron nada bien.

En definitiva, un ambiente enrarecido, tanto por las estrictas prohibiciones de los teléfonos, como por el comportamiento del público, totalmente ajeno a la pandemia con la que llevamos luchando desde hace casi 2 años.

Foto de archivo de Mondo Disko

Sobre las 4 am y con la llegada a la cabina de Adiel nos encontramos una sala abarrotada donde pedir una copa o ir al baño parece casi tarea imposible. Los de seguridad siguen limitándose a vigilar que nadie grabe nada, pero no llaman la atención a otras personas que hacen otras cosas que no deberían estar permitidas.

Resumiendo, nuestro primer contacto con la escena electrónica después de casi dos años de parón acabó un sabor agridulce. El trato del personal de la sala: porteros, camareros y seguridad por lo general dejó bastante que desear e hizo que que nuestra estancia en Mondo Disko se viera truncada y y que la música pasara a un segundo plano. Una pena.

Para acabar, nos preguntamos: ¿Qué queda de aquel cuidado Mondo que antes se ubicaba en la sala Stella? Obviamente las sesiones cambian y sabemos que Mondo Disko ha sufrido muchos cambios desde sus inicios: desde el público, el sonido de la sala y acabando en el trato recibido por el personal de sala. ¿Será esta la tónica para la «nueva normalidad»?

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