Así os contamos el Madrid Design Festival 2020

Madrid Design Festival es un festival internacional que tiene como objetivo convertir a Madrid en la capital del diseño y situarla en un lugar privilegiado en el contexto internacional.

La cita anual se celebra durante el mes de febrero y abarca todas las disciplinas de diseño, desde la arquitectura al diseño gráfico pasando por la comunicación o el interiorismo, todas ellas en un  formato contemporáneo e innovador.

Bueno, me hubiera encantado estrenarme en esta revista escribiendo un artículo sobre la satisfacción que me ha dado visitar el Madrid Design Festival, la muestra de diseño que se celebra en la capital en este mes de febrero,  pero no ha podido ser.

Mi idea era visitar unas seis exposiciones, comenzando en el C.C. Fernán Gómez y acabando en el COAM. Me hubiera gustado visitar todas las exposiciones y muestras, pero visto lo visto, mejor así. Aunque mi espina clavada en el corazón es haberme perdido “El Hogar del Mañana” según Ikea, en donde la marca sueca, basándose en las tendencias e innovaciones, da a conocer cómo serán nuestros futuros hogares. La muestra fue clausurada el día anterior a mi salida cultural (¡Qué ya podían haberlo dejado una semana entera al menos!) Así que tendré que contentarme con las fotos que encuentre en internet para ver ese futuro.

Como diseñador y artista tengo siempre puesta la alerta con este tipo de eventos del mundillo bohemio por el grandísimo postureo trepa que hay (Motivo por el cual he acabado alejándome bastante del sector, sin abandonarlo del todo) y este evento no fue una excepción: Exposiciones con trayectos mal planteados (No sabes por donde empieza, ni como recorrerlo) Falta de información (No hay folletos, carteles, personal capacitado…etc) Escasa visualización de las obras y de la cartelería (Vamos, que te saltas obras expuestas y algunas no sabes de que tratan) Reiterado uso de palabras y frases seudo-trascendentales entre las cuales destaco: “Reinterpretación del contexto social, cultural y estético” (Para hablar de “he diseñado un objeto corriente a mi gusto”) “Transformación manual de especias” (Como sinónimo de “moler”) “Sistema meteorizado” (Para indicar ¿Conjunto de piezas? realmente no sé a que se refiere) “Incitar un diálogo sobre el uso de máquinas aplicadas en elementos que se han trabajado artesanalmente” (Para hablar de “Pensemos en las ventajas de la industrialización”)…etc.

Junto al uso de palabras que nunca pueden faltar, por que quedan filosóficamente bien como por ejemplo: premisa, promover, dinamizar, transgeneracional… Raro es no encontrar una de estas palabras en un discurso de proyecto. Y además como el castellano (Que es la segunda lengua más hablada por detrás del chino) tan solo posee unas 88.000 palabras pues que no falte usar palabras inglesas y japonesas para conseguir venderte el humo fantasmal. 

Todo esto en post de productos y diseños que no son nada nuevo, ni tienen sorpresa alguna, ni causan fascinación, porque básicamente se tratan de objetos a los cuales se les quita, añade, mezcla o pinta alguna parte sin que realmente surja algo que jamás se te hubiera ocurrido. Con premio para los productos que pretenden imponerte de forma poética deberes (“…Así cuando llegues a tu casa, gira la manivela para entrar en un mundo de sonidos que…”)

Mucho se habla del talento que brota y brotó en este país. De la larguísima tradición artística que poseemos los españoles. Pero la realidad es que el arte en este país se maltrata y se prostituye. La gente no sabe que es el diseño (Y visto lo visto, ni siquiera los propios diseñadores). 

Se habla y proyecta continuadamente en hacer “algo” para impulsar a los jóvenes talentos, y luego te encuentras en una exposición de jóvenes talentos que ni siquiera está bien planteada (Diseño sin diseñar) y que además se encuentra apartada y apestada en un apéndice oscuro de la sala, detrás del escaparate (o showroom, o como lo suelen llamar los organizadores: exposiciones) del genio patrocinado, con el agravante de que el diseño ganador es el que ha pintado una silla que siempre ha sido negra en blanco con topitos verdes (Entiendan lo que pretendo decir).

Por ejemplo una de las exposiciones titulada Astral Bodies trata de una sala negra, oscura y tenebrosa (Tan oscura y tenebrosa que apenas se ve) en cuyo centro hay como un meteorito multicolor. Yo no sabia que era eso, ni que pretendía contar, ni por qué estaba ahí. Tampoco podía informarme, por que no se podían leer los textos. Ahora leyendo la web del evento me he enterado de que se trata de una muestra de impresión en 3D con fibra de madera.

Otro ejemplo de este mundillo del diseño es lo que presencié en el COAM, que aloja varias exposiciones, dos de las cuales quería ver. Y que básicamente era una reunión de pijos (con azafatos de Loewe) en donde no falta la copita patrocinada y gente guapa de elegantes trajes. Como un pollito buscando su maíz me mezcle entre esta gente buscando y preguntando por las dos exposiciones que quería ver. Estaba realmente perdido y nadie sabía nada, ni siquiera los azafatos. 

Solo veía una alargada exposición de maquetas de sillas de un tal Andrew Waugh, pero ni rastro de las dos exposiciones. Al final, tras unas columnas vi un cartel al fondo con las palabras Rado Star (Rado Star Prize Spain 2020) y flechado me dirigí hacia ella, puesto que era una de las que estaba buscando. Quería ver los premios de jóvenes talentos y bueno, aunque no había nada especialmente llamativo ni original (Para mi gusto) aunque eran bonitos y aparentes, me quedo claro quien patrocinaba la exposición en esa sala-sauna, donde hacía un bochorno tremendo (Otra vez el rincón feo, para los “feos”).

Aun así siempre hay cosas buenas. La exposición de ¡Funciono! Porque soy así merece la pena ser visitada, sobre todo para quienes no sepan nada sobre el diseño de productos. Es una exposición bien planteada, con ritmo, amena y con poco texto. En ella podemos aprender, además de las cualidades del diseño, como objetos corrientes que actualmente damos por hecho en el presente (El bolígrafo bic, el cazo de espaguetis, la batidora, el predictor… ) no lo eran hace 50 años y han supuesto un avance en nuestro día a día y un hito en el diseño. (Sí, esta Phillipe Stark y su exprimidor ¿Cómo no iba a estar?)

En fin, aunque regresé a casa bastante descontento, si que puedo decir que al menos pasé una tarde entretenida, es lo que tiene cuando las cosas (incluidos los paseos) se diseñan.

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